....................................................................................................................................................................






CONVERTIRSE EN PADRES ES UNA OPORTUNIDAD QUE DIOS NOS DA PARA CRECER COMO PERSONAS
11 noviembre 2016 (14 meses)


Muchos son los artículos y libros escritos sobre formas de educar a nuestros hijos. Actualmente una de las corrientes más nombradas (que no practicadas) es la del respeto o prolongación de la crianza con apego que nace en el deseo de tener un primer encuentro con nuestro bebé lo más natural posible. Digo deseo porque, en la sociedad del bienestar en la que vivimos, decimos y queremos cosas incoherentes a nuestro modo de vida.

Es un hecho que una vez que nos convertimos en padres, lo queramos o no, nuestra vida cambia. Una íntima semilla florece en toda persona que siente el calor de su bebé por primera vez y es la decisión de regar o dejar secar esa flor la que determinará la suerte emocional de la criatura. Determinará si ese recién nacido tiene que usar su energía interna para expresar la agonía de nuestra flor o para empezar a regar su propia semilla.

Convertirse en padres es una oportunidad que Dios nos da para crecer como personas. Esta es mi conclusión después de tener dos hijos, leer artículos, escuchar experiencias y profundizar en libros sobre maternidad, crianza y educación.

El último libro que he leído (por recomendación) se titula Aprender a educar sin gritos, amenazas ni castigos de Naomi Aldort. Pienso que debería titularse Aprender a educar-se para no usar gritos, amenazas ni castigos. Si bien presenta un método de educar más, la clave de Aldort está en cómo plantea nuestro papel en el asunto, cómo nos propone responder (interiormente) o no actuar frente a palabras, acciones o reacciones de nuestros hijos. Nuestros pensamientos y/o reacciones primarias son herencias aprendidas que residen en nuestro subconsciente y que almacenamos de los cero (Jean Liebdoff en sus escritos nos cuenta que incluso las experiencias vividas en el útero materno marcan pautas de comportamiento extrauterino) a los seis o siete años para luego usarlas (o no) durante toda la vida.

Me he enamorado de este libro al que creo que ha de llegarse a través de una búsqueda personal porque para penetrar hasta el fondo de todas las ideas que transmite hay que tener intención, ganas y necesidad de vencerse. Es un libro que nos habla de cómo mirar y escuchar a nuestros hijos sin condicionantes, nos propone ser mejores personas cada día por ellos.